The monster in the dark
I've caught it
The vampire down the block
I've fought it
The rock I'm rockin'
'Cause I depend on me
If I wanted the glory you’re claiming
I’ll take it
The werewolf in the night
I’ve caught it
The evil out of sight
I’ve fought it
I depend on me
(I depend on me.)
miércoles, 8 de abril de 2009
Independent woman
martes, 31 de marzo de 2009
Lecturas peligrosas

Paolo y Francesca, 1864
Anselm Friedrich Feuerbach
Cómo el amor a Lanzarote hiriera,
por deleite, leíamos un día:
soledad sin sospechas la nuestra era.
Palidecimos, y nos suspendía
nuestra lectura, a veces, la mirada;
y un pasaje, por fin nos vencería.
Al leer que la risa deseada
besada fue por el fogoso amante,
éste, de quien jamás seré apartada,
la boca me besó todo anhelante.
Galeoto fue el libro y quien lo hiciera:
no leímos ya más desde ese instante.
Dante Alighieri
"La Divina Comedia"
Canto V
Si las mujeres que leen son peligrosas, bien pueden serlo las lecturas también. Seguro Paolo y Francesca consideran que esto es así... ¿su historia hubiera sido la misma si en vez de haber estado leyendo sobre los amores adúlteros de Lanzarote y Ginebra, hubiera sido el Libro de Ruth? Tal vez no, tal vez los amantes necesitaban un empujoncito y Galeoto se los dio.
Teniendo en cuenta el tipo de cosas que me gusta leer, y escribir, estoy segura que voy por mal camino, igual que ellos. Pero claro, prefiero la eternidad en el segundo círculo junto al Amigo, que solita en el paraíso adorando a la divinidad, nada debe ser más aburrido.
lunes, 30 de marzo de 2009
Las mujeres, que leen, son peligrosas

Joven leyendo, 1850
Franz Eybl
Me enteré de que existía este libro en casa de la Vaga, ya no recuerdo ni en qué circunstancias. La idea era que luego de conseguirlo ella, me lo prestaría, lamentablemente nunca lo consiguió porque me quedé con las ganas de leerlo hasta hace poquito que por fin logré poner mis manos sobre él.
“Las mujeres, que leen, son peligrosas” es un libro de Stefan Bollmann en el que el autor nos invita a recorrer con imágenes la historia de la lectura femenina. “Desde Rembrandt hasta Hopper, pasando por Matisse, Manet o Casas”
Las reproducciones de cuadros de diferentes épocas y estilos retratan mujeres leyendo; desde figuras religiosas como la virgen María, con cara de fastidio ante la visita del ángel Gabriel que anuncia un embarazo no deseado justo en medio del capítulo más interesante del libro, o María Magdalena, imaginada por dos artistas diferentes, enfrascada en la peligrosa actividad de la lectura, tramando vaya a saber qué cosas – y sí, ya sabemos todos que María Magdalena era una mujer maaaala. También aparecen mujeres que hicieron historia, como Madame Pompadour y Leonor de Aquitania, o personajes literarios como la desafortunada Francesca con su Paolo, pero la mayoría son mujeres anónimas que sólo tienen en común su amor por los libros. Niñas y ancianas, madres y vírgenes, aristócratas y criadas... todas leyendo.
Me gusta pensar que soy peligrosa, no a lo Gatúbela o Lilith, pero sí a lo mujerqueleedesdequeaprendióaleersiglosatrás, y por supuesto, a lo mujer insumisa, que, según el prólogo de la editora catalana Esther Tusquets, es la cualidad que mayormente se quería aplastar al limitar el acceso a la lectura a las mujeres:
Durante siglos han sido muchos los hombres a los cuales las mujeres que leen les han parecido sospechosas, tal vez porque la lectura podía minar en ellas una de las cualidades que, abiertamente o en secreto, a veces sin ni confesárselo a sí mismos, más valoran: la sumisión.
No creo que haya dudas con respecto a la veracidad de esa hipótesis, o los libros no hubieran sido tan celosamente guardados, elegidos o directamente prohibidos. Existen cientos de testimonios sobre esto, además, del puño y letra de filósofos, médicos, humanístas y sí, ¡hasta pedagogos!
La falta total de movimiento corporal durante la lectura, unida a la diversidad tan violenta de ideas y de sensaciones sólo conduce a la somnolencia, la obstrucción, la flatulencia y la oclusión de los intestinos con consecuencias bien conocidas sobre la salud sexual en ambos sexos, muy especialmente del femenino.Karl G. Bauer (1791)
La lectura sin gusto ni reflexión representa un despilfarro insensato, un temor insuperable ante cualquier esfuerzo, una propensión ilimitada al lujo, un rechazo a la voz de la conciencia, un tedio de vivir y una muerte precoz.Johann Adam Bergk (1799)
Las mujeres no deben seguir su propio juicio, dado que tienen tan poco.Juan Luis Vives (1523)
Esther Tourquets
Por supuesto, un punto que no toca este libro, aunque Esther lo menciona en su prólogo - et tu, Esther!, y que no es un punto menor, es la calidad de la lectura de las mujeres. Muchas veces se subestiman nuestras opciones al momento de leer, generalizándonos a todas como lectoras o autoras de la dudosa categoría de los “libros de mujeres” o "literatura femenina". No importa si nos decidimos por Corín Tellado o Doris Lessing. Pero bueno, eso ya es material para otra entrada.
Yo siempre digo que leo lo que me gusta, no lo que me debería gustar, y estoy cansada de que tilden mis elecciones de poco edificantes, o me miren como a una hereje (aunque ya estoy acostumbrada al epíteto, la verdad) si digo que nunca pude entrarle a "Cien años de soledad". Me consuelo pensando que en eso, como en tantas otras cosas, tampoco soy sumisa.
















