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viernes, 31 de enero de 2014

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Once preguntas (meme)

Hacía mucho tiempo que hacía un meme, así que cuando el amigo Alcorze propuso el meme de las once preguntas en su excelente blog, me apunté de una. Bah, de una pero hace tiempo, que la haraganería ha marcado mis vacaciones y lo tenía a medio escribir hace días (sorry).


El meme tenía ciertas reglas que torcí un poquito, porque para empezar le fue propuesto a Alcorze como parte del Liebster Award con que lo premiaron (que muy merecido lo tiene), pero él, como es rebelde, lo propuso a su vez a todos sus seguidores. Así que en esa categoría estoy yo,  y como también soy rebelde (sí, aunque no se lo crean) cambio las reglas a mi gusto y antojo, que para eso es libre la Red.



Las reglas, y mis modificaciones, son estas:
1) Nombrar, agradecer y seguir al blog que te nominó inspiró:  lo dicho, el blog de Alcorze, ecléctico, interesante y muy ameno. ¡Se los recomiendo!
2) Responder a las once preguntas que se plantean: Eso sí lo hice, taaan rebelde no soy (además, sino no había meme, dah).
3) Nominar a once blogs con menos de 100 seguidores y dárselo a conocer: aquí haré lo mismo que mi predecesor, no nomino nada. Quienes me lean y deseen sumarse al meme, son muy bienvenidos, me encantará leerlos.
4) Plantear once nuevas preguntas: Ahí debajo están, me dio más trabajo crear las preguntas que responderlas.

Y estas eran las preguntas de Alcorze:
1) ¿Cuál es tu mejor momento del día?  Cualquier momento en que mis hijas estén durmiendo, la casa en silencio y el tiempo todo para mí solita. Ahora en verano, que estoy de vacaciones, es en la mañana temprano, antes de que empiece la actividad; en época de clases,  en la noche de ‘paz y amor’ cual villancico. Me hago un té caliente, leo un rato y disfruto el status quo (no voy a seguir teniendo a mis dos hijas durmiendo pacíficamente en sus camitas por mucho tiempo más).
2) ¿Te imaginas volver a vivir sin internet?  Uff, no. Soy totalmente internet adicta... debe existir un término más preciso que ese, es más, ya me voy a googlearlo.
3) ¿Crees que los blogs están destinados a desaparecer?  Los blogs puede ser, la necesidad de la gente de expresarse, no. Así que si no son blogs, será algo similar. No me preocupa mucho, siempre habrá una ‘soapbox’ sobre la que subirnos para poder vociferar en este Hyde Park virtual que es internet. 
4) Una película de las que no te importa ver una y otra vez. ¿Una trilogía vale? Pero si tengo que elegir una sola... ‘El Imperio Contraataca’, sin la menor duda. “I love you.” “I know.” (suspiro)
5) ¿Y una canción? Ahí me mataste, no soy muy musical. Creo que “I’m your man” de Leonard Cohen. Resume todo lo que me gustaría en mi hombre y ¡lo dice tan bien!
6) Si te gusta leer, ¿eres de los que releen los libros? Mil veces igual... si me diera la vida. A veces desearía que hubiera una forma de olvidarlos, así los podría volver a descubrir/disfrutar tanto como la primera vez.
7) La botella medio llena o medio vacía. Medio llena, siempre. Es más, a veces creo en los Reyes Magos y todo.
8) Si se fuera a terminar el mundo ¿te gustaría ser unos de los escasos supervivientes? No sin mis hijas.
9) Un poco de filosofía ¿por qué nos cuesta tanto cambiar aquellas cosas que sabemos que hacemos mal? ¿Porque somos humanos? Perdona, jaja, no ando muy filosófica hoy.
10) Vermut o comida. Comida; ando casi, casi abstemia, así que no hay mucha opción para mí. Bueno, también estoy a dieta... ¡ufa, me hiciste acordar!
11) En el caso de que lo hayas hecho. ¿Por qué has contestado a estas preguntas? Porque las hiciste tú J

Bueno,y ahora mis preguntas. Como dije, ¡me costó más pensarlas que responder las anteriores!



1) Si pudieras tener un romance con un personaje de ficción, ¿con quién lo tendrías?
2) ¿Creés en el amor a primera vista?
3) Si fueran a hacer una película biográfica sobre tu vida, ¿a quién te imaginás interpretándote?
4) Dime una cosa que realmente te guste sobre ti mismo.
5) ¿Tenés algún tatuaje o piercing? ¿Dónde y qué?
6) Si pudieras eliminar un mal hábito que tengas, ¿qué dejarías de hacer?
7) ¿Cuáles son tus ‘placeres culpables’? Esas cosas que te encanta hacer pero que te sientes un poquito ridículo haciendo
J
8) Si pudieras mudarte a un casa de la literatura, ¿dónde te gustaría vivir y por qué?
9) ¿Alguna vez te gustó más la película que el libro? Si contestás que sí, ¿cuál?
10) Si te sentís bajoneado, ¿qué cosas te levantan el ánimo?
11) Si fueras parte de un circo, ¿qué acto te gustaría hacer?

Por lo que he visto en la red, este meme hace bastante que anda circulando; si no lo han hecho, ¡anímense a participar!

jueves, 23 de enero de 2014

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Teléfono

Tirada en la cama, a oscuras, hablaba por teléfono. Él estaba lejos, pero las distancias se acortaban con la tecnología, haciendo más soportables las ausencias. A veces era Internet, entonces jugaba con las palabras como si fueran letras en un Scrabble, eternos ejercicios dialécticos que la divertían y la desafiaban, de resultados inesperados, pero casi siempre gratos. Otras veces, como esa noche, era su voz del otro lado del cable la que la hacía bullir y disolverse en líquido al mismo tiempo. Alguna risa perdida, algún susurro, siempre divertida y perpetuamente excitada.

“¿Sabés...?” le preguntó él muy serio, interrumpiendo la conversación que venían teniendo, casi como si hubiera estado guardándose algo difícil de contar y no pudiera esperar para sacárselo de adentro. Ella le dijo que no, que no sabía, y contuvo el aliento, un poco temerosa ante las innumerables y nefastas posibilidades. “Te puedo oler desde acá.”

La mujer se rió ante ese gran anuncio, aliviada y divertida a la vez. Relajándose nuevamente, arqueó una ceja y preguntó: “¿Me olés desde ahí? ¿Qué olés?”

“A vos.”

Ella insistió. “¿Y a qué huelo?”

Su voz sonaba irritada cuando contestó: “¡Mi Dios, olés a vos!”

La respuesta tenía tal convicción y autosuficiencia, que la mujer no pudo resistirse. Incorporándose en la cama, se sentó a lo india y enroscó el cable del teléfono en su muñeca, casi como un estrangulador lo haría antes de atacar.

“Bueno, vos olés rico y picante. Es una mezcla de jabón, tabaco y el aroma propio de tu piel. Siempre el mismo, además. Olés sabroso, tibio y fresco a la vez.”

Deslizando sus dedos por el cable enredado, cual si fueran sus manos, siguió. “El olor a tabaco en tus dedos es más pronunciado, intenso y desvergonzado, casi pecaminoso. Es un olor que me enloquece.”

Él solo respondió con un 'ajá' extrañamente ronco, así que ella siguió provocando. “Tu sexo también tiene un olor especial, huele a... pan caliente, algo así, un olor familiar, seductor y sensual.”

“¿Sí?”

“Sí. Adoro su olor.” Ella sonrió y su sonrisa, reluciente en la oscuridad, ya se parecía a la del Gato de Cheshire. “Me encanta cómo olés, pero cuando estamos juntos el olor de tu piel cambia, se enreda con el mío y se convierte en un aroma áspero y almizclado, casi empalagoso. Olor a sudor y pasión.”

Lo oyó exhalar; lo imaginaba con el tubo del teléfono presionado contra su oído, inmóvil, atrapado por sus palabras como un pez en un anzuelo verbal.

“Tu boca, tu aliento, huele a una mezcla de menta fresca y tabaco otra vez; ahí el olor se confunde con los sabores, claro. Tu saliva es limpia y dulce, como el agua.”

Ella esperó un par de segundos, disfrutando del sonido irregular de su respiración, antes de dar el golpe de gracia. “Así que cuando te pregunte a qué huelo, no me digas: '¡Mi Dios, olés a vos!'

Tuvo que apartar el tubo de su oído, tan fuerte fue la carcajada que le respondió, y ella le hizo eco con su propio deleite. Cuando dejaron de reír, pudo al fin preguntar:

“Te tapé la boca, ¿no?”

“Sí.” dijo él, casi sin aliento por la risa.



jueves, 9 de enero de 2014

9

Quiero postre para el almuerzo

Quiero cuatro estaciones otra vez: otoños dorados y primaveras con cometas, estíos perezosos e inviernos de bufanda. Quiero lentes de sol sin filtro o sol sin agujero de ozono, o al menos un sombrero que no me arruine los rulos. Quiero duraznos que exploten al hincarles los dientes, que me corra el jugo por el cuello y me haga reír a carcajadas. Quiero postre para el almuerzo y chocolate sin calorías.

Quiero que la ropa siempre se me vea bien y que mi pelo parezca de peluquería todos los días. Quiero que mis zapatos favoritos nunca dejen de estar a la moda, y que esos tacos altos tan divinos no me cansen los pies.  Quiero un estilo pin up girl, con muchos lunares y labial carmesí, sin tener que comprarme ropa nueva. Y siempre oler a limón.

Quiero el lunar de  Marilyn Monroe, los ojos violetas como  Elizabeth Taylor y fumar con glamour à la Holly Golightly. Quiero ser flaca como Carrie Bradshaw, pero feliz como Hilda, la calendar girl gordita. Y quiero la Tiara de Margaritas de la Princesa Mette Marit de Noruega, pero sin tanto paparazzi.

Quiero una vida normal, pero excitante. Quiero pasión y deseo y alguien con quien disfrutarlo. Quiero mimos frente a la estufa y hacer el amor cuando llueve. Quiero ser optimista y confiada, y confiable. Y llorar menos; a no ser que esté viendo o leyendo algo triste, ahí quiero ser la proverbial Magdalena, sin ninguna culpa.

Quiero apoyar y alentar a la gente en sus cosas, y que ellos me aguanten a mí; pero que no me abracen demasiado, eso me molesta. Quiero que mis amigos me extrañen y me llamen, y no olvidarme de devolver las llamadas. Ni de sus cumpleaños. Y por favor, no quiero mensajes de texto para el mío.

Que no dé tanto trabajo ser menos haragana.’’


Quiero ser buena madre, mejor ejemplo, más activa. Que no me dé pereza jugar más, ir a la playa, andar en bicicleta o remontar cometas con mis hijas. Quiero dormir menos la siesta. Ah, pero quiero más siestas. Que no dé tanto trabajo ser menos haragana.

Quiero comprar sin pagar, ganar sin trabajar, adelgazar sin pasar hambre.

Quiero volar por sobre mis obligaciones, pero sentir la emoción de haber logrado las cosas. Quiero planes que no cambien, pero que sean flexibles. Y saber planificar, claro. Quiero hacer todo a full sin cansarme demasiado. Quiero pertenecer y encajar, y entender todas esas reglas tácitas y protocolos que suelen evadirme. Y que me inviten a todas las fiestas.

Quiero ese formidable, difícil de alcanzar, y mítico ‘suficiente’. No "más de lo que puedo manejar", pero suficiente. Mucho, pero no demasiado.


Y sí. Soy de libra.

viernes, 3 de enero de 2014

11

25 cosas para decirle a mi hija casi mujer

'Dicen que soy
Un libro sin argumento,
Que no sé si vengo o si voy,
Que me pierdo entre mis sueños.

Dicen que soy una foto en blanco y negro,
Que tengo que dormir más,
Que me puede mi mal genio'.

"Esta soy yo"
El Sueño de Morfeo


La mayor parte del tiempo uno anda nadando tranquilamente por este río de la vida y de pronto, zápate, aparece una catarata y te lanza al vacío dentro de un barril. Bueno, tal vez esté siendo un poquito dramática de más, pero que un hijo llegue a la mayoría de edad se siente como un tatequieto igual.



Elisa cumplió 18 el domingo pasado, y es demasiado pronto. Parece que fue ayer cuando le conté los deditos a ver si había llegado con los diez y traté de adivinar el color de esos ojos achinaditos que todavía no sé bien de quién heredó; no me parece muy lejano el día en que bailó el vals de los Quince, se le cayó el primer diente o entró a la escuela. Hoy ya es bachiller, casi universitaria, tiene novio, trabaja, y pronto estará viviendo en otra ciudad. Ya es una mujer.

Esta madre está ‘tatequietizada’.

Y como en este momento me siento un poquito desesperada –ya sé, estoy hecha una drama queen– me tuve que sentar y ponerme a pensar en algunas cosas que quiero decirle ahora que es una mujercasiporsaliralmundo.

1. Siempre voy a estar para vos. Sin condiciones. Sin excepciones. (Pero no ciega sorda y muda, a lo monito de marfil, no pidas milagros).
2. Hay chicos después de secundaria. Si no me creés, mirá a tu padre y a tus tíos.
3. Preparate y sé autosuficiente, aunque tengas un compañero que ayude a pagar las cuentas. Nunca se sabe si no vas a necesitar mantener a tu familia algún día.
4. Todavía es un mundo de hombres. Aunque lo manejemos las mujeres.
5. Difícil que seas buena en el sexo antes de los 30. Por eso hay que practicar bastante.
6. No importa si está enrulado o lacio, corto o largo, negro o anaranjado... ¡Es solo pelo!
7. Nunca mientas sobre las cosas realmente importantes (a menos que tengas muy buena memoria). No, ni en ese caso (perdón, era mi lado maligno hablando).
8. No sos mejor que nadie, y nadie es mejor que vos.
9. Nunca pierdas tu sentido del humor.
10. Las leyes de Newton se cumplen hasta fuera de la física; sobre todo esa de la acción y reacción: depende del esfuerzo que pongas en algo el resultado que vas a obtener.
11. Cuando le preguntes a un hombre: “¿En qué estás pensando?” y te responda: “en nada”, creéle; es verdad.
12. El mundo espera que seas hermosa e inteligente, solo por ser mujer. Vos ya sos las dos cosas, pero si hubiera que elegir, apostale a tu inteligencia.
13. Canillas, destornilladores o perillas: para la derecha se ajustan, para la izquierda se aflojan (la derecha es la mano de escribir ;).
14. Siempre seguí tu corazón, pero llevá la cabeza en la valija.
15. Un condón te puede salvar la vida; metafórica y literalmente.
16. Hay palabras mágicas, y no es un cliché: ‘por favor’, ‘gracias’ y ‘perdón’. También podés agregarle: ‘sí’ y ‘no’, según amerite. Aprendé a usarlas bien.
17. No hay una sola persona que pueda ser tu todo. Tené mucho cuidado al darle tanto poder a alguien.
18. Reíte más y llorá menos que yo.
19. Nunca es tarde para empezar a comer más vegetales...
20. No le hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran, esto es doblemente válido cuando se trata del corazón.
21. No seas como yo, informate un poco sobre este país en que vivimos. Mirá algún noticiero de vez en cuando.
22. Siempre te vas a acordar de tu primera vez de todo, no importa lo que sea. Así que cuando vayas a hacer algo nuevo, da un paso atrás y preguntate si realmente es el momento indicado.
23. Como yo nací con todos mis óvulos (igual que todas las mujeres) cuando estaba en la panza de tu abuela, vos también. No te olvides de tu historia materna y trasmitísela a tus hijas.
24. Un día te vas a mirar al espejo, y me vas a ver.
25. No sos una foto en blanco y negro. Estás llena de colores, y brillás.


P.D. Te amo.

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