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miércoles, 17 de febrero de 2016

3

Resoluciones de Año Nuevo o encarando el Nido Vacío

Generalmente me cuesta un par meses decidirme a cambiar de año. Lograr esa sensación de hojanuevaenellibrodemivida me lleva fácil todo el verano, y suele coincidir con el comienzo de las clases. Recién ahí arranca mi año nuevo y recién ahí puedo empezar a pensar en encarar algún tipo de lista, proyecto o resolución para los meses venideros. A lo mejor es un problema de negación, o el calor que me aletarga, o a lo mejor simplemente es que soy uruguaya y dejo todo para después. La cosa es que recién ahora, a mediados de febrero, me puse a pensar en mi futuro cercano.

Creo que lo más movilizador que va a tener mi nuevo año es que mi hija mayor se muda de casa. Como tantos jóvenes del interior, debe irse a la capital para sus estudios terciarios; y como tantas madres de jóvenes del interior, debo procesar que mi nena se va.


Teniendo en cuenta esto, son dos las cosas que me preocupan en el momento: por un lado, la plata. Tener una hija viviendo en otra ciudad es costoso, y por más que tengo el apoyo económico de los abuelos, no hay dudas de el tema plata este año va a ser un poco difícil. Y por el otro, la distancia. ¡La nena se va!

La plata. Para solucionar este problema tengo varias opciones, lo ideal sería conseguir otro empleo, pero como ya trabajo 52 horas por semana, se me complica un poco, así que se me ocurrieron algunas alternativas:

âPlan B: Podría hacer una Walter White y ponerme a fabricar cristalitos azules. Todavía tengo el texto de Química que le compré a Elisa hace un par de años: tiene como 2000 páginas, por algún lado andará la receta de las metanfetaminas. Después lo único que necesito es conseguir un par de pitbulls, contratar algunos minions con buenos bíceps para que se encarguen del trabajo sucio, y hacer unos libritos tipo Avon para ofrecer mi merca(ncía).

âPlan C: Robar un banco. Para que no digan que no soy una persona eficiente, podría usar los pitbulls y los minions musculosos del Plan B para asustar a los cajeros y lograr que me den el botín. Eso sí, como acá en Piriápolis hay un solo banco, mejor me voy a robar financieras a Punta del Este. Tiene mucho más glamour.

La distancia. ¡Ahh, el famoso síndrome del nido vacío!! Ya me vengo haciendo a la idea desde hace tiempo, pero ahora que llegó, me da un poco de miedito esto de pasar a tener solo la mitad de la familia en casa. Por suerte mi hija menor todavía es chica y faltan años para su partida, así que mi desesperación no va a ser tan grave. Creo.

Acá se me ocurrió que más que una lista de las cosas que podría hacer, tengo que pensar en una lista de las cosas que NO debo hacer:

â NO mudarme a Montevideo. Eso es un gran no-no. Ella necesita su espacio y yo el mío, y Alessa todavía me necesita a su lado.
â NO aconsejarle estudiar carreras raras,como Arqueología o Biología Marina. ¿Que qué tienen de malo esas carreras? Absolutamente nada, pero seguramente no consigue trabajo nunca y en unos años tiene que volver a casita con mamá.
â NO llamarla cada cinco minutos (ídem los sms, whatsapp y/o emails). Para empezar, no hay plan de datos que alcance, y para seguir, sería como vivir a analgésicos en vez de sacarte el diente de una vez. Se fue y hay que asumirlo. Es preferible que disfrute mis llamadas, a que cada vez que vea mi nombre en la pantalla se pregunte qué quiero ahora .
â NO ser morbosa. Esto viene vinculado a la anterior: hay que recordar que las malas noticias viajan mucho más rápido que las buenas; si no me llama, no quiere decir que esté en una cuneta desangrándose (además en Montevideo no hay cunetas).
â NO vaciarle el dormitorio. La idea de armar un precioso escritorio para mí en su cuarto es muy tentadora, pero ya me lo prohibió terminantemente.
â Y por último: NO vivir llorando por los rincones, me puedo resbalar en los charcos.

Bueno, creo que como resoluciones de principio de año (aunque sean a marzo) están bastante bien. No tengo mucha experiencia en el tema, pero dicen que los drug dealers y los bank robbers se llenan de plata, y estoy segura de que podría ser buena en eso de llenarme de plata (ya soy experta en gastarla), así que el primer punto está cubierto.

Por otro lado, si me porto bien y no hago esas cosas espantosas, probablemente sobreviva al síndrome del nido vacío sin apabullar/ahogar a mi hija mayor. No sé si puedo decir lo mismo de la menor, que va a ser la que me aguante durante todo el proceso, ¡pobre Alessa!

Próximamente pensaré en una lista al respecto, lo prometo.

martes, 1 de diciembre de 2015

9

Ella está bien

Afortunadamente, y aparentemente, se acabaron los peores meses de mi vida. Nunca había estado tan asustada, ni tan superada, como este último tiempo. Tener un hijo enfermo es de lo peor que puede pasarle a alguien, y que ese estado se prolongue, es de lo más desgastante.

Como he dicho alguna vez por este medio, mi hija mayor es complicada; tiene la mala costumbre de somatizar sus problemas en estados de salud más o menos delicados. Nunca es nada demasiado grave, ni demasiado peligroso, pero sí constante. Como esa tortura china de la gota en la cabeza, ¿vieron?

Hasta que, como buena bomba de relojería, al final explota, y la lleva a disfrutar de la hospitalidad hospitalaria, valga la redundancia, por más de una semana, incluidos dos días en cuidados intensivos.

Ahora ya está en casa otra vez, disfrutando de su salud de nuevo, porque Elisa se mejoró casi en un 100%, sin mucha explicación de qué era lo que tenía, ni qué es lo que la está curando.

No sabemos si es que dejó un tratamiento que podía estar causándole efectos secundarios, si es que la nueva medicación que está tomando le está haciendo bien, o si simplemente se llevó un susto de muerte y decidió mejorar solita. O las tres.

Como sea, ella está bien. [#suspiro]

El tema ahora soy yo. Será que todavía estoy muy cansada, o a lo mejor estoy tratando de abarcar demasiadas cosas a la vez, y -a pesar del apoyo incondicional de mi familia y amigos [#vivanlasredesdeseguridad]- a veces siento que me estiro demasiado, como cuando tratás de untar poca manteca en una tostada muy grande.

Una no elige los golpes que le da la vida, pero sí como responder a ellos. Mis hijas son mi prioridad, pero si no me cuido a mí misma, poco puedo cuidarlas a ellas. Siento que necesito un cambio, pero no sé bien qué, ni cómo; aunque tener la certeza de que tengo que hacer algo ya es un principio, ¿no?

Despacito y por las piedras. Hasta en este asunto de los cambios, la práctica hace al maestro.

viernes, 3 de enero de 2014

11

25 cosas para decirle a mi hija casi mujer

'Dicen que soy
Un libro sin argumento,
Que no sé si vengo o si voy,
Que me pierdo entre mis sueños.

Dicen que soy una foto en blanco y negro,
Que tengo que dormir más,
Que me puede mi mal genio'.

"Esta soy yo"
El Sueño de Morfeo


La mayor parte del tiempo uno anda nadando tranquilamente por este río de la vida y de pronto, zápate, aparece una catarata y te lanza al vacío dentro de un barril. Bueno, tal vez esté siendo un poquito dramática de más, pero que un hijo llegue a la mayoría de edad se siente como un tatequieto igual.



Elisa cumplió 18 el domingo pasado, y es demasiado pronto. Parece que fue ayer cuando le conté los deditos a ver si había llegado con los diez y traté de adivinar el color de esos ojos achinaditos que todavía no sé bien de quién heredó; no me parece muy lejano el día en que bailó el vals de los Quince, se le cayó el primer diente o entró a la escuela. Hoy ya es bachiller, casi universitaria, tiene novio, trabaja, y pronto estará viviendo en otra ciudad. Ya es una mujer.

Esta madre está ‘tatequietizada’.

Y como en este momento me siento un poquito desesperada –ya sé, estoy hecha una drama queen– me tuve que sentar y ponerme a pensar en algunas cosas que quiero decirle ahora que es una mujercasiporsaliralmundo.

1. Siempre voy a estar para vos. Sin condiciones. Sin excepciones. (Pero no ciega sorda y muda, a lo monito de marfil, no pidas milagros).
2. Hay chicos después de secundaria. Si no me creés, mirá a tu padre y a tus tíos.
3. Preparate y sé autosuficiente, aunque tengas un compañero que ayude a pagar las cuentas. Nunca se sabe si no vas a necesitar mantener a tu familia algún día.
4. Todavía es un mundo de hombres. Aunque lo manejemos las mujeres.
5. Difícil que seas buena en el sexo antes de los 30. Por eso hay que practicar bastante.
6. No importa si está enrulado o lacio, corto o largo, negro o anaranjado... ¡Es solo pelo!
7. Nunca mientas sobre las cosas realmente importantes (a menos que tengas muy buena memoria). No, ni en ese caso (perdón, era mi lado maligno hablando).
8. No sos mejor que nadie, y nadie es mejor que vos.
9. Nunca pierdas tu sentido del humor.
10. Las leyes de Newton se cumplen hasta fuera de la física; sobre todo esa de la acción y reacción: depende del esfuerzo que pongas en algo el resultado que vas a obtener.
11. Cuando le preguntes a un hombre: “¿En qué estás pensando?” y te responda: “en nada”, creéle; es verdad.
12. El mundo espera que seas hermosa e inteligente, solo por ser mujer. Vos ya sos las dos cosas, pero si hubiera que elegir, apostale a tu inteligencia.
13. Canillas, destornilladores o perillas: para la derecha se ajustan, para la izquierda se aflojan (la derecha es la mano de escribir ;).
14. Siempre seguí tu corazón, pero llevá la cabeza en la valija.
15. Un condón te puede salvar la vida; metafórica y literalmente.
16. Hay palabras mágicas, y no es un cliché: ‘por favor’, ‘gracias’ y ‘perdón’. También podés agregarle: ‘sí’ y ‘no’, según amerite. Aprendé a usarlas bien.
17. No hay una sola persona que pueda ser tu todo. Tené mucho cuidado al darle tanto poder a alguien.
18. Reíte más y llorá menos que yo.
19. Nunca es tarde para empezar a comer más vegetales...
20. No le hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran, esto es doblemente válido cuando se trata del corazón.
21. No seas como yo, informate un poco sobre este país en que vivimos. Mirá algún noticiero de vez en cuando.
22. Siempre te vas a acordar de tu primera vez de todo, no importa lo que sea. Así que cuando vayas a hacer algo nuevo, da un paso atrás y preguntate si realmente es el momento indicado.
23. Como yo nací con todos mis óvulos (igual que todas las mujeres) cuando estaba en la panza de tu abuela, vos también. No te olvides de tu historia materna y trasmitísela a tus hijas.
24. Un día te vas a mirar al espejo, y me vas a ver.
25. No sos una foto en blanco y negro. Estás llena de colores, y brillás.


P.D. Te amo.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

16

Paranoica

Mi hija empezó un blog hace un tiempito. Está precioso: lindo diseño, buenas imágenes, muchas entradas típicamente adolescentes, y un montón de faltas de ortografía... Pero bueno, ¡está escribiendo! Así que ni ahí me quejo; que logre poner sus ideas y emociones sobre papel –o pantalla en este caso– es un aprendizaje en sí mismo.

El tema es que ahora entiendo a mi madre cuando me pregunta: “¿¡Vas a escribir sobre esto!?” Ufa, de pronto me siento bastante más paranoica de lo normal.paranoica

Gurisita insoportable, ¡siempre sabe cómo tenerme en ascuas!!

miércoles, 16 de noviembre de 2011

28

Delincuentes oníricos

Antes que nada, déjenme explicarles el concepto de ‘delincuente onírico’. Estoy hablando de esa gente que les hace alguna afrenta espantosa en un sueño, como explicar sus hábitos de limpieza o robarles el novio. Seguramente todos han tenido este tipo de sueños alguna vez, ¿no?

Pues bien, esta mañana me desperté luego de un persistente, inquietante y fastidioso sueño en el que mi hija no sólo le daba una copia de la prueba de inglés a sus compañeros de clase (su profe y yo trabajamos en coordinación, así que la prueba es común), sino que les decía que yo dejaba

¡los delincuentes oníricos deberían pedir perdón por la mañana!

hacer trampa y les daba consejos sobre cómo hacerlo... ¡y luego se negaba rotundamente a pedirme disculpas!

En esta parte de la historia -vaya a saber por qué- Elisa me convidaba con una torta de chocolate deliciosa, pero eso no me hacía sentir mejor, ni en el sueño, ni cuando desperté. Todavía estoy fastidiada con ella, y más aun porque no puedo vengarme por su traición, o al menos exigirle una disculpa. Porque los delincuentes oníricos deberían pedir perdón en la mañana, ¿verdad?

Sí, sí, ya sé que me van a decir que no es su culpa lo que pase por mi cabeza. Pero evidentemente existe alguna razón para que mi subconsciente esté tan enojado con mi hija que invente historias intrincadas en las que me hace maldades. (Y si voy a ser sincera, sé muy bien por qué estoy tan fastidiada: Elisa se llevó tres materias a examen, grrrrr. ¡Tres!!! Si lo único que tiene que hacer es estudiar, ¡cómo es posible!!!)

De cualquier manera, cualquiera fueran los motivos, la respuesta es sí, los delincuentes oníricos deberían pedir perdón en la mañana, preferentemente con una porción de una exquisita torta de chocolate.



torta de chocolate que NO disminuye culpas

miércoles, 20 de julio de 2011

20

Quince años

Dicen que lo prometido es deuda, y como yo siempre pago mis deudas, aquí les pongo algunas fotos de mi nena vestida de quince. El fotógrafo se tardó seis meses (sí, leyeron bien, seis meses) para entregarnos las fotos, ergo la demora. quince años

Pero bueno, las fotos están preciosas así que se lo supo disculpar. De la niña no voy a decir que parecía una princesita o que ya es una mujer o cualquiera de esas cursilerías, prefiero que las imágenes hablen por sí mismas (mi dios, que hipócrita -y babosa- que soy).



Quince años

el brindis
15 velas
el vals
el vals
Quince años

miércoles, 15 de diciembre de 2010

10

¡Salió todo bien!

Qué vergüenza, casi un mes atrás dije que volvería pronto, y no lo hice. Eso casi se parece a mentir (cosa que hago seguido, pero no sin motivos). El tema es que esta vez no tengo motivos… ya terminé las clases, corregí todas las pruebas, hice promedios, cerré libretas (para los ajenos al gremio: instrumentos de tortura diseñados por no-docentes para que los sí-docentes registremos evaluaciones, planificaciones y desarrollos de los cursos), pero sobre todo, ya pasó el cumpleaños y... ¡nada! ¡Sigo en estado naranja!

No hay excusas, así que aquí estoy, trying to make amends...

El cumpleaños salió precioso. Lo único lamentable fue que mi suegra se indispuso justo esa tarde, y no pudo ir a la fiesta, pobre abuela, algo imposible de recuperar. Por suerte se puso bien a los pocos días.

Aparte de eso – que no es poca cosa, ya sé – todo anduvo a la perfección, como un mecanismo bien engrasado (y más valía, nos pasamos como seis meses engrasándolo para que así ocurriera). La quinceañera estaba hermosa, el servicio fue bueno y abundante, la música divertida, la banda cantó lindo, los invitados pasaron bien, y yo no lloré nadita (eso fue lo más meritorio). Pero sobre todo, Elisa estaba feliz, disfrutó su cumpleaños más que todos los demás juntos.

fiesta de quince

(estaba hermosa, ¿verdad? Prometo colgar alguna foto mejor cuando reciba las 'oficiales')



Saben, recién al leer los comentarios de mis amigos españoles me di cuenta de que la celebración de los quince años no se festejaba en España. Mi ignorancia en el tema me había hecho creer que era una celebración de origen español, como casi todas las que observamos que no son por motivos religiosos. Por supuesto eso picó mi curiosidad, así que investigué un poco y me sorprendí bastante.

Al parecer la celebración de los quince años en una mujer tiene varios orígenes, pero el consenso general parece ser que el origen primario fue una ceremonia proveniente de las culturas precolombinas mexicanas, que se mezcló luego con las tradiciones europeas de los conquistadores:



La Quinceañera es una gran celebración en la vida de una muchacha latina. Al cumplir quince años, la comunidad reconoce el pasaje de niña a mujer. La celebración se originó en la tradición azteca y tolteca en México.

En estas culturas, al llegar a la fecha de quince años, las jóvenes salían de la familia a la escuela telpochcalli, donde aprendían la historia y tradiciones de su cultura y se preparaban para el matrimonio. Luego, regresaban a la comunidad y se les celebraba la fiesta de quince años.

Con la conquista, los aztecas perdieron mucho de su cultura. Los españoles, que eran católicos, incluyeron en la tradición indígena la inserción de una misa. En el siglo XIX, el Emperador de México, Maximiliano, y su esposa Carlota, introdujeron el vals, los vestidos, y su importancia en la vida social
a la Quinceañera.


Hoy en día la fiesta de quince se celebra prácticamente en toda Latinoamérica y en las comunidades latinas de Estados Unidos, y su contenido religioso varía dependiendo del lugar. Debo decirles que Uruguay es un país muy laico, por lo que la iglesia raramente aparece en esta celebración: generalmente no hay misas, ni bendiciones, ni siquiera una crucecita...

Pero sí tenemos el vestido blanco, el vals, el brindis y la ceremonia de las velas, y sobre todo, este rito de pasaje, totalmente simbólico, de niña a Negritamujer.


Mi dios, ¡qué vieja estoy!

jueves, 18 de noviembre de 2010

13

Cumpleaños

Qué puedo decir? Esto del cumpleaños de Elisa está afectando mi tiempo de crear/escribir/publicar… pero ¿saben qué? Es este sábado, así que pueden imaginarse cómo ando: muy, muy, muy ocupada, pero por suerte prontito estaré muy, muy, muy desocupada.

Claro, es cierto que dejé la mayoría de las cosas para el final, pero bueno, yo funciono mejor así: bajo presión. Mi hija está como loca, mi ex está como loco, mis padres están como locos, y hasta mis compañeras de trabajo están como locas (no sé por qué, será de verme sin apuro, ellas no tienen que hacer nada igual)… y yo re tranquila, si igual que todo va a estar pronto en tiempo y forma, ¿para qué alterarme? Definitivamente, yo no soy una mujer 'Maitena'.

Pero voy bien. Ya hice y entregué todas las tarjetas. Terminé los 72 cNegritaentros de mesa y los 180 souvenirs (que quedaron preciosos, dicho sea de paso), falta ponerles las tarjetitas nomás; lo único que no está hecho es la decoración de la mesa de la torta, pero eso es fácil y rápido. Bueno, y el salón, pero eso será el sábado recién. No es tanto, ¿verdad?

Ya está pagado el salón, contratada la confitería, elegida la música para el DJ, el fotógrafo ya sabe cuándo y dónde estar, la ropa de todas está lista y colgada esperando usarse, el turno en la peluquería reservado, ¡y hasta he hecho dieta el último mes!

Es como cuando les enseño Present Perfect a mis alumnos y ejercitamos el already y el yet:

  • I already hired the band, but I haven’t decorated the ballroom yet.
  • I already got the dress, but I haven’t had my hair cut yet.
  • I already made the souvenirs, but I haven’t attached the greeting cards yet…

Y ta, se acabaron los todavías, todo lo demás son yas, así que no me preocupo. Una vez pasado el cumple volveré con más novedades -y alguna foto de la quinceañera. Prometido.




Ah, y ésta es la tarjeta, ¿está linda, no?

viernes, 24 de septiembre de 2010

17

Tal para cual. . .

Esta semana hubo receso primaveral en los cursos y viajé con mi familia a Montevideo, a la casa capitalina de mis padres.

Como siempre que vamos a Montevideo, mi hija Elisa salió de compras con mamá. El primer día, o sea el lunes, la abuela le compró dos pares de zapatos deportivos, ocho remeras, un vestido, una Confessions of a Shopaholiccamisa y una blusa fina para fiestas.

La noche del martes revolvió el antiguo ropero que compartíamos con mi hermana y, cual cazadora de tesoros, encontró cinco jeans que le quedan perfectos (y que ni ahí se nota que tienen 25 años), una solera floreada que solo necesita acortarse un poco, y el disfraz para el próximo Halloween (un vestido negro estilo femme fatale de mi hermana que, con muy pocos cambios y algo de maquillaje, la convertirá en la vampira más sexy de Piriápolis... mi dios, ¡qué vieja estoy!), además de un pantalón de radzimir color bronce y otro de cuerina negra que habían sido de mi prima Sonia. Como no tenía nada con qué usar el pantalón bronce, al otro día la abuela compró tela para hacerle una blusa, y ya que estaban, unas caravanas a juego.

El miércoles en la tarde fuimos a la primera prueba del vestido de quince, que también le regala mamá -tanto el vestido como el grosso de la fiesta son regalo de los abuelos, en realidad. Allí, la futura quinceañera eligió el bordado para el corsé (en cristal y plateado) y la tiara de strass para complementar. Al salir de la tienda, fuimos a comprar las sandalias (plateadas con broche de strass) de taco alto para entrar a la fiesta y unas zapatillas con lentejuelas blancas para cuando empezara el baile.

Por último, ayer visitamos el ‘Montevideo Shopping’ y salió con un libro en las manos (‘Ghostgirl’ de Tonya Hurley), esta vez regalo mío, y un ‘cuarto de libra con queso’ de McDonald’s en el estómago.



¿Quién dice que las vacaciones no pueden ser divertidas?
(o que mi hija no está muy malcriada)
(o que mi madre no malcria mucho a mi hija)
(o que yo no las dejo...)

viernes, 20 de agosto de 2010

17

Elisa y el lobo

Mi hija mayor se llama Elisa, un nombre que realmente me encanta, pero de cuya elección estoy cada vez más arrepentida. Debí ponerle Pedro, o alguna de sus variantes femeninas: Petra o Petronila o algo así.

Seguro se preguntarán los motivos de mi arrepentimiento, qué me llevaría a cambiar un nombre tan bonito como Elisa por uno tan duro como Petra. Bien, les cuento. Elisa es delicada de salud (por no decir hipocondríaca). Desde que tengo uso de razón como madre, me ha dado dolores de cabeza con sus dolores (valga la redundancia). Siempre, siempre, tiene algo.

A veces son dolores reales, otras creo que somatiza (lo cual no los hace menos reales, lo sé), y alguna vez se hará la viva (estoy segura), pero siempre, siempre, tiene algo -nunca nada demasiado serio, por suerte; la verdad, es una niña muy sana, pero igual alcanza para tenerme en vilo dos por tres.

Así que está decidido, le voy a cambiar el nombre. No me importa si da mucho trabajo, si los trámites son interminables o si va a salir carísimo, de ahora en adelante se llamará Petra.

Por eso de ‘Pedro y el lobo’, ¿vieron?




'Boy Cried Wolf' Boris Kulikov


















Imagen: ‘The boy who cried wolf’ de Boris Kulikov

viernes, 1 de enero de 2010

3

Lemon pie

Así como yo tengo mi torta de frutillas, Eli tiene su postre favorito, que es el Lemon Pie, y este año creo que empezó una nueva tradición, porque me pidió que le hiciera uno para su cumple que fue hace unos días. Mepa que estaré condenada a hacer lemon pie todos los cumpleaños de su vida, muchos y muchos años de condena, espero (también espero no convertirme en una madre desnaturalizada y prepararle su lemon pie todos sus cumpleaños, sin importar las circunstancias ajenas a esa fecha).

Miren qué lindo me quedó, y les aseguro que estaba tan rico como lindo, me sale muy bien el lemon pie, modestia aparte. Ya sé, estarán diciendo: “pero esta foto la sacó de Internet...” y tienen razón: le saqué fotos a mi lemon pie, pero mis dotes de fotógrafa son mucho menores que mis dotes de cocinera. Síganme el juego y digan: “¡qué lindo le quedó!” y todos contentos.

La receta me la pasó mi compañera Elena hace tiempo, pero ya me apropié de ella con mis propias modificaciones y como no soy egoísta como las cocineras de antes, se las paso a ustedes para que se luzcan también, les aseguro que es infalible... ‘cooker-proof’, como dirían en inglés. Ah, y es la variedad que queda como un mousse de limón, y no crema, la más rica, en mi opinión.

Lemon Pie
Tarta: Mezclar 50 gr manteca, ¼ taza azúcar, 1 huevo, ½ cta ralladura de limón, 1 ½ taza harina, 1 cta royal, ¼ cta sal.

Si tienen procesadora grande, pueden ir poniendo los ingredientes en ese orden y preparar la masa allí, queda súper suave y homogénea (se puede agregar un chorrito de líquido si ven que fuerzan mucho la máquina). Una vez lista, forran una tartera enmantecada y la llevan a la heladera una media hora (esto es para que la masa no se encoja en el horno) antes de hornearla.

Relleno: Batir 3 yemas con ½ taza azúcar; cuando la yemada esté bien armada, agregar ralladura de limón, 1 cda de maicena y 2 sobres de gelatina sin sabor. Mezclar todo y agregar ¾ taza de jugo limón, ¾ taza de agua y un buen chorro de limoncello o licor de limón, le dará un toque especial (aunque no es obligatorio). Llevar la mezcla a fuego lento hasta que apenas hierva y espese. Retirar y esperar a que esté frío pero no coagulado.

Por último, batir 3 claras a nieve con ¾ taza de azúcar. A este merengue agregarle con movimientos suaves la mezcla de limón.

Enfriar en heladera y cuando la gelatina se haya cuajado, cubrir con merengue abundante; yo hago un merengue que no sé de qué nacionalidad es, seguro ni francés, ni italiano, ni suizo... pero que queda perfecto y es muy fácil de preparar (si quieren esa receta también, me la piden). Se puede gratinar en el horno, pero tengan cuidado porque el relleno se puede volver a ‘licuar’, lo ideal supongo que es un soplete repostero, pero como yo no tengo y siempre me da miedo arruinar el postre con el calor, dejo el merengue natural nomás.


¡Que les quede rico!

domingo, 15 de noviembre de 2009

5

Bonsai de bebe

Anoche mi hija mayor tuvo su primer cumpleaños de quince. Imaginen la emoción; hacía una semana que no hablaba de otra cosa: que el vestido, que los zapatos, que el peinado... Como parte de los preparativos fue a la peluquería y volvió con el pelo cortito como Lara (la protagonista de ‘La favorita’, una telenovela brasilera de la que no se pierde un capítulo), y ¿saben qué? odio a la peluquera, mi nena pasó de los trece a los dieciséis en tres tijeretazos locos.

Volvió a las seis de la mañana – el cumpleaños se alargó, no empezó hasta que no terminó el partido Uruguay-Costa Rica – afónica de tanto gritar, y feliz, con su vestido azul, zapatos de taquito y ojos brillantes.


Yo la miro y no puedo creer que haya crecido tanto. A veces desearía haber hecho bonsai de bebé hace años: dejarla estacionada en el tiempo cuando todavía la podía mimosear y divertir y siempre estaba de buen humor... Pero ya es tarde, ya no es un bebé, ni siquiera una niña; es una adolescente con todos sus esplendores y sobresaltos. ¡Y yo la madre de una adolescente!

No hay caso, me siento vieja.

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