Siempre quise ser una chica mala, una femme fatale. Quería usar ropa ajustada y fumar cigarrillos y apagarlos con segura puntería usando el taco de mis stilettos rojos; ser mala à la Modesty Blaise, Jessica Rabbit o Mae West. Certera con un arma o con mis caderas, es igual, quería atraer motoqueros rudos en cuero negro o inteligentes literatos de lentes.
Así como son las cosas, solo uso ropa ajustada cuando invariablemente me queda chica, y si bien tengo tacos varios, nunca se me dio por fumar y mi puntería es un asco. Traté de ser temperamental pero me quedé en malhumorada, y honestamente, lo único que mato son moscas. Los hombres de cuero negro brillaron por su ausencia, y aunque mi ex usa lentes, no cumplía con las otras condiciones.
Pero bueno, siempre fui más una Sandy Olsson que una Betty Rizzo y ya me conformé: las Sandys tenemos lo nuestro igual. Pero eso no quiere decir que haya perdido mi fascinación por las chicas malas. Por eso me encantó esta canción que encontré paseando por youtube, y la colección de portadas de novelas ‘pulp’ que la acompaña.
Espero que la disfruten como yo.
martes, 16 de octubre de 2012
Bad Girls
jueves, 12 de julio de 2012
La culpa es de la música
Como saben, no soy demasiado musical, aunque sí muy cine-seriéfila. Nada demasiado especial en sí mismo, pero cuando música y cine/TV se cruzan, pueden tener resultados bastante inesperados. Al menos para mí.
Por ejemplo, por culpa de la película ‘Coneheads’ no puedo escuchar la canción ‘Tainted Love’ sin reírme. Si suena ‘Ooka chaka’ imagino bebés danzarines, y si escucho a Barry White se me antoja bailar en el baño, todo gracias a ‘Ally McBeal’. Contra toda lógica, la canción ‘Blue Moon’ me asusta, aunque seguro soy predecible si les cuento que suspiro deseando ser Kelly McGillis al son de ‘What a wonderful world’...
Este tipo de asociaciones musicales me complican bastante a la hora de hacer gimnasia. Estoy segura de que mi profesora de aquagym pensó que estaba loca cuando me empecé a reír como descosida sin motivo aparente. Es que sonaba ‘The Final Countdown’ y todos mis compañeros, afanados en hacer sus ejercicios, me parecían igualitos a Gob Bluth...
La culpa no es de la música.
miércoles, 12 de enero de 2011
"Estamos fritos, murió María Elena Walsh."
Abuela, ¿las suricatas existen de verdad?”
“¿Qué son las suricatas?”
“¡'Timón' es un suricato!”
“Ahhhhh... No sabía qué bichito era.”
“¡No sabés nada, abuela!¿Qué te enseñaban en la escuela?”
“Uff, ¡hace tanto tiempo! Ya me olvidé de qué me enseñaban.”
“Tenés que volver a la escuela. Como la vaca de Humahuaca.”
E l pasado 10 de enero falleció María Elena Walsh; apenas leí la noticia, recordé este diálogo entre Alessa y mamá mientras miraban 'El Rey León' por centésima octava vez. E igual que entonces, volví a imaginar a mi madre con túnica blanca, guantes de tul y zapatos rojos, sentada en el primer banco, muy atenta a sus lecciones. Seguro todos los niños se reirían de ella, le tirarían tizas, y terminarían tan borricos como los que imaginó María Elena. Un ícono de la canción infantil por estas latitudes, María Elena Walsh (Argentina, 1930-2011) creó personajes inmortales como la abnegada Manuelita, la Naranja paseandera y su cazador el Mono Liso, o la vieja vaca estudiosa. Ahh, y al elefante Dailan Kifki, mi favorito. Una Genia la María Elena.
Con ella se fue un poquito de mi niñez, y de la de mis hijas. Fueron, y serán espero, cientos de horas-oído endulzadas por sus canciones, otras tantas horas-vista leyendo cuentos de Gulubú o aventuras de elefante. Seguro habrá más anécdotas como la que conté arriba, y volveré a intentar no provocar daños auditivos permanentes cuando lleguen mis nietos y me pidan que cante (a Elisa le gustaba ‘Manuelita’, Ale solía pedirme la ‘Marcha de Osías’; vaya a saber qué pedirán sus futuros vástagos).
Lo que espero que no vuelva a pasar, es la necesidad de cerrar las ventanas cuando se me dé por escuchar sus canciones para adultos, como hacía mamá en épocas de dictadura – y que yo, en mi inocencia infantil, no entendí hasta mucho después (aunque sus letras con denuncia social eran tan sutiles e inteligentes que dudo que los milicos entendieran más que yo).
Todavía andan por ahí los discos que escuchaba entonces, y fue un cedé con sus canciones el primero que le compré a Elisa cuando eran caros y aún no se podía bajar música de internet. Imposible olvidarla, aunque quisiera.
Parafraseando al hermano Roberto: “Estamos fritos, muríó María Elena Walsh.”
domingo, 20 de septiembre de 2009
Sam Tsui . . . y hermanos
Antenoche vi el episodio preestreno de la nueva serie de Fox, ‘Glee’, y aunque la historia me pareció un intento de aprovechar la popularidad de ‘Highschool Musical’, me gustaron mucho los números musicales. Por eso hoy que me levanté tarde y medio abombada por tanto dormir, sin ganas de leer nada, y mucho menos escribir, me puse a buscar en YouTube la música de la serial.
La idea era escucharla mientras me hacía el café con leche, sobre todo quería oír su versión de Don’t stop believin’ de Journey. Pero vieron como es esto, imposible quedarse quieto en un sitio con Internet, o al menos a mí me resulta imposible. Entro a un sitio, y paso al siguiente, y me engancho con otro, y así sigo. Lo mismo me pasa con las canciones en YouTube.
En esa seguidilla musical, encontré un video de Sam Tsui (un muy joven estudiante norteamericano), quien también había hecho un cover de la canción Don’t stop believin’, y lo hice correr porque me resultó curioso eso de ver cinco chicos igualitos en la pequeña muestra que ofrece el sitio... ¿quintillizos acaso? Está tan bien hecho que se presenta la duda.
Podría parecer un poco vanidoso eso de cantar con uno mismo, con arreglos propios, mientras tres 'unosmismosmás' hacen el coro... pero en este caso, no lo es en absoluto. La verdad es que fue una grata sorpresa, tanto por el talento de Sam, como por la originalidad del video.
El trabajo es una colaboración entre Sam, quien canta, y su amigo Kurt Schneider, quien produjo ese arreglo espectacular. Sumamente disfrutable. Mírenlo a ver si les gusta tanto como a mí (si es así, les recomiendo también su ‘Medley’ (poupurrí) de Michael Jackson a capella).
He leído que no son pocos los artistas que comienzan a hacerse conocer por medio de Internet, aunque el mundo de la música, debo admitir, no es una parte importante de mi vida (no soy muy musical: escucho poca música, no sé casi nada del tema y no me preocupa decirlo). Pero bueno, como con todo, sé lo que me gusta, y si puedo poner mi pequeño granito de arena para que conozcan a este chico, acá está – lindo pensar en una entrada como un granito de arena, ¿no?