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Me gustan los premios, ¿a quién no? Hoy me llevé la sorpresa de que Bea, de Vinividivinvi, me eligiera para seguir una cadena de un premio que ella recibió... eso es casi como si yo también resultara premiada, ¿verdad? Muchas gracias, Bea, por la distinción.
Bueno, veamos, según Bea, el premio viene con instrucciones:
Hay que cumplir dos premisas:
1. Dejad en vuestro blog una cita creada por ustedes
2. Pasadlo a otros blogs amigos
Así que acá me pongo a cumplir mi parte de la ecuación:
"El amor es como el olor de la lluvia en el aire, no sabes muy bien cómo lo reconoces, pero estás segura de que está ahí."
La segunda parte se la paso a todos los blogs que sigo. ¡Felicitaciones también!
I must not fear.
Fear is the mind-killer.
Fear is the little-death that brings total obliteration.
I will face my fear.
I will permit it to pass over me and through me.
And when it has gone past I will turn the inner eye to see its path.
Where the fear has gone there will be nothing.
Only I will remain.
No conoceré el miedo.
El miedo mata la mente.
El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.
Afrontaré mi miedo.
Permitiré que pase sobre mí y a través de mí.
Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino.
Allá dónde haya pasado el miedo ya no habrá nada.
Sólo estaré yo.
Cada vez que me siento asustada, me acuerdo de esa letanía y la recito. Si me despierto de noche porque suenan las ramas de mi bignonia rosada contra la ventana de mi dormitorio o si los perros ladran desaforadamente, la recito, o cuando mi subconsciente me regala una pesadilla particularmente angustiante y no puedo volverme a dormir, la recito mientras doy vuelta la almohada para no descansar sobre lo mojado. Si es tarde y mi hija aún no ha vuelto, o cuando espero al Amigo y no llega, o cuando mi padre tiene una cita con el doctor y me atacan los nervios (mi madre no va al médico, así que está sana), esas palabras me centran otra vez. Y por supuesto, todas esas otras veces que el miedo es más difícil de reconocer, menos de película de terror y por lo tanto, mucho más real.
Desde que leí Dune cuando tenía unos quince años, descubrí que no hay nada mejor para tranquilizarme que recitar esa letanía; está tan arraigada a mi memoria que no debo ni esforzarme y surge sola, y hace bien su trabajo. Sin dudas las Bene Gesserit eran manipuladoras, inhumanas (visto desde la perspectiva de una ‘animal’) y sádicas, pero supieron escribir un mantra contra el miedo que, al menos para mí, realmente funciona.
Díganme, ¿qué les da esa cosita ‘extra’ que los hace decir: “así estoy bárbaro, ¡vamo’ arriba!”? ¿Un vestido? ¿Unos vaqueros que les sientan perfectos? ¿Una corbata mágica? Para mí, son los tacos altos. Cuando uso zapatos de taco alto, ‘subo’ literalmente, en estatura y en ánimo. No es lo mismo enfrentarse al día con championes o sandalias chatas, que con mis botas de gamuza tostada y tacos de 7 cm.
Los zapatos son especiales, no hay como ellos. Podré no quedar conforme con cómo me queda lo que tengo puesto – malditos kilos (suspiro), el pelo no se habrá portado como yo deseaba o no me animaré a ir a trabajar con los labios pintados de rojo furioso, pero los zapatos... los zapatos siempre están bien.
Dijera Toni Collette en ‘In her shoes’…
When I feel bad I like to treat myself. Clothes never look any good... food just makes me fatter... shoes always fit.
(Cuando me siento mal me gusta mimarme. La ropa nunca se ve linda... la comida solo me engorda... los zapatos siempre quedan bien.)
Hoy no me sentía demasiado contenta con tener que ir a trabajar; en medio de una semana de vacaciones, madrugar para pasar la mañana en la biblioteca no me atraía para nada. Al levantarme, instintivamente elegí ropa linda, me maquillé esmeradamente, armé mis rizos y, por supuesto,
me calcé con mis botas altas. Inmediatamente el vaso pasó de medio vacío a medio lleno, y me sentí llena de energía para comenzar la jornada.
Hoy fue un día de tacos.
Así que díganme, a ustedes, ¿qué los hace sentir como un millón de dólares?
And the moon is out and the stars are bright
and whatever comes s'gonna be alright
cause tonight you will be mine - up on cloud number nine
and there ain't no place that i'd rather be
and we can't go back but you're here with me
yeah, the weather is really fine - up on cloud number nine.
. . .
We can watch the world go by - up on cloud number nine.


Did I say that the humans might be filed in categories? Well, and if I did, let me qualify -- not all humans.
You elude me. I cannot place you, cannot grasp you.
I may boast that of nine out of ten, under given circumstances, I can forecast their action; that of nine out of ten, by their word or action, I may feel the pulse of their hearts.
But of the tenth I despair. It is beyond me. You are that tenth.
...
Traducción...
¿Acaso dije que los humanos podrían ser clasificados en categorías? Bueno, si lo hice, déjeme explicarme – no todos los humanos.
Usted me elude. No puedo ubicarla, no puedo comprenderla.
Puedo alardear de que de nueve de cada diez, bajo ciertas circunstancias, puedo predecir sus acciones; de que de nueve de cada diez, por sus palabras o acciones, puedo sentir el latir de sus corazones.
Pero con la décima desespero. Es superior a mí. Usted es esa décima.
Dos puntos que se atraen, no tienen por qué elegir forzosamente la recta. Claro que es el procedimiento más corto. Pero hay quienes prefieren el infinito.
Las gentes caen unas en brazos de otras sin detallar la aventura. Cuando mucho, avanzan en zigzag. Pero una vez en la meta corrigen la desviación y se acoplan. Tan brusco amor es un choque, y los que así se afrontaron son devueltos al punto de partida por un efecto de culata. Demasiado proyectiles, su camino al revés los incrusta de nuevo, repasando el cañón, en un cartucho sin pólvora.
De vez en cuando, una pareja se aparta de esta regla invariable. Su propósito es francamente lineal, y no carece de rectitud. Misteriosamente, optan por el laberinto. No pueden vivir separados. Esta es su única certeza, y van a perderla buscándose. Cuando uno de ellos comete un error y provoca un encuentro, el otro finge no darse cuenta y pasa sin saludar."
El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.
Las ciudades invisibles
Come in. Every night you enter me like a criminal. You break into my brain, but you're no ordinary criminal. You put your feet up, you drink your can of Pepsi, you start to party, you turn up my stereo. Songs I've never heard, but I move anyway.
You get me crazy, I say 'Do it. I don't care what, just do it. Jam me, jack me, push me, pull me - talk hard!'
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