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viernes, 16 de octubre de 2009

10

de karmas y cumpleaños . . .

Mi cumpleaños tiene mal karma. Lo sospechaba seriamente ya, pero este año lo confirmé. No hay caso, no hay año que no tenga algún drama por estas fechas. No sé qué habré hecho en una vida anterior, tal vez me dedicaba a robarles juguetes a los niños o tirar arbolitos de navidad, pero no tengo dudas de que fue algo muy malo, porque mi balance cósmico está en rojo.

Torta de frutillasPor lo pronto, ya van dos años que mi madre no me hace la torta de cumpleaños. ¿A ustedes les parece? ¿Más de 20 años de firme tradición de tortas de frutillas con crema para mi cumpleaños y ahora me falla? El año pasado la excusa fue que le festejaban los cinco años a mi sobrino el mismo día; culpa de mi hermana, en fija, ¿por qué no apretó las piernas y aguantó a Brunito unos dias más en la panza? Este año mamá se inventó un viaje al norte; con la excusa de que eran los 87 años de una tía abuela allá marchó ella, feliz de salvarse de batir mis bizcochuelos otra vez. Increíble. Mi bisabuela también debió apretar las piernas. Mi sobrino y mi tía hubieran sido ambos escorpianos y yo hubiera tenido torta de cumpleaños. Pero ni modo, son de Libra, así que me tuve que poner a cocinar yo, y por supuesto la torta no me salió igual: estaba demasiado dulce… aunque mi madre dijo que estaba riquísima; obvio, si no decía eso la mataba, y ella lo sabía.

Ni hablar de cuando intento hacer algún tipo de reunión conmemorativa. Esas también fallan, o directamente no salen, como la que planeaba para esta noche que se aguó totalmente. Que yo recuerde, la única vez que un cumpleaños me salió bien, fue porque no lo organicé yo; la Vaga se ocupó de todo; se ve que ella sí tiene mano para las reuniones exitosas. Recuerdo que lo pasé bárbaro; bebí demasiado medio y medio (una variedad de vino blanco con burbujitas bien uruguaya, para los no iniciados), fumé un porro y coqueteé con el Amigo toda la noche – tal vez por eso la pasé tan bien.

Y bueno, esta noche miraré televisión, seguro algo encontraré para ver. De todas formas, mi cumpleaños fue el 12, hoy solo era el brindis.

miércoles, 14 de octubre de 2009

7

Leyendo romances

Ayer me pasé casi tres horas en el consultorio del oculista. Yo sabía que iba a ser una espera larga; el doctor estuvo enfermo y se habían atrasado las consultas, así que había ido preparada: tenía lectura suficiente para un par de horas. No era la única, al menos tres pacientes más habían tenido la misma brillante idea que yo. Curiosa como soy, no pude dejar de fijarme en qué estaban leyendo los demás. Una señora flaca, de lentes y con pinta de maestra, tenía un libro finito de cuentos de Mario Benedetti; también había un viejo de bigotes que se entretenía con el policía italiano ese… el comisario Montalbano, y una muchacha joven muy abrigada leía a Saramago, un ‘Ensayo sobre la ceguera’ con la imagen de Julianne Moore en la tapa.


Entre medio de tanta lectura ‘seria’, yo saqué de mi cartera mi libro, lo moví bastante para que se pudiera apreciar el brillante colorido de su tapa en rústica, y me dispuse a continuar leyendo sobre los amores de Clare, la humilde maestra de escuela, devota hija de un ministro, y Lord Nicholas, el malvado conde con sangre gitana. En realidad, el malvado conde no es malvado, sino incomprendido, y la mosquita muerta de Clare esconde un temperamento apasionado nada propio de las devotas hijas de ministros de su época… La novela: ‘Thunder and Roses’, la autora: Mary Jo Putney.

Siempre me ha fastidiado la forma en que me miran cuando leo romances; abrir un libro romántico en una sala de espera, en el ómnibus o en casa de mi madre nomás, siempre viene acompañado de miradas de reojo y hasta alguna sonrisa de suficiencia. O si estoy en casa de mi madre y anda mi cuñado en la vuelta, su típico gesto de damisela apasionada (imaginen un hombre grande con una pierna extendida hacia atrás tipo bailarina de ballet en cuarta posición, el dorso de una mano cubriendo sus ojos y un gesto de dolor en la cara – aunque supongo que la intención es parecer apasionado. Ahora dejen de imaginarlo y disculpen la imagen mental creada: era solo para ilustrar el hecho).


Hace unos meses cuando comentaba el libro “Las mujeres que leen son peligrosas” decía:

Muchas veces se subestiman nuestras opciones al momento de leer, generalizándonos a todas como lectoras o autoras de la dudosa categoría de los ‘libros de mujeres’ o ‘literatura femenina’. No importa si nos decidimos por Corín Tellado o Doris Lessing. Pero bueno, eso ya es material para otra entrada.

Parece que llegó el momento de esa ‘otra entrada’. La verdad es que no sé qué problema hay con las novelas románticas que hacen que la gente crea que puede juzgar, no solo la calidad de la lectura elegida, sino al lector en sí, y, en general, el fallo es bastante malo (para ambos). Para la mayoría, las novelas románticas no son serias, están mal escritas y son una perdida lamentable de tiempo, y obviamente quienes las leemos somos gente poco inteligente y sin mucho más que hacer que perder tiempo leyéndolas, claro.

Subestiman al género, y subestiman a las mujeres que lo eligen. Incluso las editoriales lo hacen, las traducciones suelen ser pésimas, total, ¿para qué pagar un buen traductor si sus lectoras leen cualquier cosa?

Yo creo que hasta temen que las mujeres nos creamos las cosas que pasan en esas novelas, y esperemos situaciones semejantes en nuestras vidas; como si no pudiéramos distinguir lo que es real de lo que no. Sin embargo a nadie se le ocurre preocuparse porque alguien pueda creer que se venga una plaga de ceguera sorpresiva – y no hablo solo de Saramago, esa catástrofe la había imaginado ya John Wyndham en ‘El día de los Trífidos’ allá por los cincuenta.


Dicho todo esto, quiero aclarar que no estoy tratando de comparar la historia de Lord Nicholas y Miss Clare con las de Saramago, Benedetti o Camirelli; soy bien consciente de que hay diferentes calidades de literatura, y que si bien las hay buenas, hay muchas, muchas, novelas malas en ese género... ¿pero en cuál no, si a eso vamos? Además es obvio que si a alguien no le atraen los romances no los va a leer nunca, así como aquellos a quienes no les gusta la ciencia ficción o la fantasía no abrirán un libro de Tolkien o Bradbury en su vida. La diferencia está, me parece, en que si bien a mucha gente las novelas sobre anillos mágicos o marcianos no le gustan, no se les ocurre juzgarlas – a ellas y al género entero – como mala literatura; simplemente reconocerán que les gusta tener los pies sobre la tierra en materia literaria y a otra cosa, mariposa.

Lo que estoy tratando de hacer, creo – la verdad es que estoy medio perdida ya – es defender mi derecho a leer lo que se me antoje sin que nadie venga a juzgarme por las opciones que hago. Si hubiera abierto ‘El Señor de los Anillos’ o ‘Crónicas Marcianas’, seguramente no me hubieran mirado de la misma manera ayer; todavía me acuerdo de la sonrisa de suficiencia de la maestra flaca y siento que me eriso. ¿Qué le importa a la gente lo que leo o dejo de leer?

Y solo para que conste, también he leído a Benedetti, Saramago, Tolkien, Bradbury y Whyndham... Camirelli está en el debe aún, como tantos otros.

miércoles, 7 de octubre de 2009

10

El miedo mata la mente

I must not fear.
Fear is the mind-killer.
Fear is the little-death that brings total obliteration.
I will face my fear.
I will permit it to pass over me and through me.
And when it has gone past I will turn the inner eye to see its path.
Where the fear has gone there will be nothing.
Only I will remain.

No conoceré el miedo.
El miedo mata la mente.
El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.
Afrontaré mi miedo.
Permitiré que pase sobre mí y a través de mí.
Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino.
Allá dónde haya pasado el miedo ya no habrá nada.
Sólo estaré yo.

Letanía Bene Gesserit contra el miedo.
Dune
Frank Herbert



Cada vez que me siento asustada, me acuerdo de esa letanía y la recito. Si me despierto de noche porque suenan las ramas de mi bignonia rosada contra la ventana de mi dormitorio o si los perros ladran desaforadamente, la recito, o cuando mi subconsciente me regala una pesadilla particularmente angustiante y no puedo volverme a dormir, la recito mientras doy vuelta la almohada para no descansar sobre lo mojado. Si es tarde y mi hija aún no ha vuelto, o cuando espero al Amigo y no llega, o cuando mi padre tiene una cita con el doctor y me atacan los nervios (mi madre no va al médico, así que está sana), esas palabras me centran otra vez. Y por supuesto, todas esas otras veces que el miedo es más difícil de reconocer, menos de película de terror y por lo tanto, mucho más real.

Desde que leí Dune cuando tenía unos quince años, descubrí que no hay nada mejor para tranquilizarme que recitar esa letanía; está tan arraigada a mi memoria que no debo ni esforzarme y surge sola, y hace bien su trabajo. Sin dudas las Bene Gesserit eran manipuladoras, inhumanas (visto desde la perspectiva de una ‘animal’) y sádicas, pero supieron escribir un mantra contra el miedo que, al menos para mí, realmente funciona.

viernes, 2 de octubre de 2009

5

EriSada (segunda parte)

"This fellow's wise enough to play the fool,
And to do that well craves a kind of wit."


Twelfth Night
William Shakespeare


Hace un tiempo publiqué esta entrada donde explicaba el porqué del nombre de este blog. Allí básicamente les contaba que erisada venía de Eris, mi nick en una sala de chat que frecuento, y que describía la forma en que me siento cuando me decido a usar ese nick. A diferencia de otra gente que cuando chatea intenta ser ‘ella misma’ a mí me gusta dar rienda suelta a mis estados de ánimo, y por lo tanto, tengo diferentes nicks para cuando me siento de diferentes formas. La gente del chat que me conoce los maneja todos, y muchos de ellos – cautos – responden de manera acorde.

La verdad es que no pensaba elaborar más sobre el tema, Eris, y por consiguiente el neologismo erisada, eran todo lo que deseaba explicar… pero vieron cómo es esto, a veces hay pedidos de la audiencia.

Anónimo dijo...

Estamos esperando la segunda parte, para ver cuáles son los otros perfiles que pueden llegar a emerger de tu personalidad. No es que uno entienda de sicología; si no llegas a conocer una persona con la que vives un largo tiempo, menos pretenderemos hacerlo aquí. Una simple guía de lo que les espera a los que te encuentren en ese chat.

El mismo anónimo de siempre.

Para dejar a mi fiel y siempre anónimo lector contento, haré una cortita reseña de las otras ‘Anas’ que se pueden aparecer por el chat de Montevideo.com.

Multiple personalitiesPues bien, empecemos; si quieren, pueden ir llevando la cuenta: Ally aparece en mis momentos de relax, pacífica y contenta – Ally fue mi primer nick, y los que me conocieron así no se resignan a la dura de Eris, pero bueno, la gente cambia; el nombre es simplemente una sigla formada con mis iniciales. Maja es para cuando me siento particularmente majadera (no hay mucha ciencia en la elección de ese nick). Mesalina se asoma si estoy hot y quiero jugar con el Amigo en el chat, ¿saben quién fue Mesalina, verdad? Si no saben, solo les diré que era romana y promiscua (lo que no quiere decir que yo sea romana, obvio) y Saparagana es una sapa haragana que vive en el fondo de un pozo - ella es para cuando ando cansada, ¿o era anémica?

Después tengo a Penélope para cuando deseo divertirme enloqueciendo gente – se me da bien penelopear (o sea, hacerme la boba y que se lo crean) Me pareció que el personaje de Penélope, con su aguante y fidelidad mientras su marido se divertía por ahí, era buen nombre para cuando quisiera jugar de tonta; sobre todo porque a ella también la subestimaron. Apelo a Splenda si quiero parecer asquerosamente dulce – dulce artificial, claro, por más que lo intente no puedo contra el retrogusto amargo, y por fin a Eris (la más fuerte, sin dudas) cuando estoy ácida y pendenciera... lo normal, digamos.

Creo que esas son todas, pero puedo estar dejándome alguna en el tintero, van muchos años de chat. ¡Y por dios que esta entrada no la lea un siquiatra o me vienen a buscar con el chaleco de fuerza! Sybil es un poroto a mi lado.




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