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domingo, 30 de marzo de 2008

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Lighthouse for Sale!

Pescando faros en la red me encontré con este anuncio increíble:

The opportunity of owning an historical lighthouse has just Braddock Point Lighthousebecome available. Braddock Point Lighthouse built in 1895 is now for sale. This functional jewel was totally restored back to the beautiful Victorian keepers dwelling it was. By using the original Coast Guard blue prints of 1895, the meticulous renovation took 8 years. All mechanicals were replaced in this 3,000 sq. foot home. All rooms were remodeled as they were originally designed.

Located 15 miles west of Rochester, N.Y., on Lake Ontario, an easy 20 minute ride from Rochester International Airport. The lighthouse is in a very private, park like setting with mature trees, slate terraces and a circular driveway. The keepers dwelling consists of 3 or 4 bedrooms, 2 ½ baths, large eat in kitchen, butler’s pantry, 2nd pantry, formal dining room, parlor, keepers office and 3 fireplaces.


¡Es una gran oportunidad! ¿Cuánta gente – como yo – habrá soñado con vivir en un faro? Más un faro como éste, totalmente restaurado a su aspecto Victoriano original después de 8 años de meticulosa renovación.

Es totalmente funcional, a 15 millas de Rochester, Nueva York (ni idea dónde es eso, pero está en Nueva York...), y 20 minutos del aeropuerto, tiene cuatro dormitorios, dos baños y medio y tres, ¡tres!, estufas a leña. Sumémosle los atardeceres espectaculares sobre el Lago Ontario, una botella de medio y medio y buena compañía y estamos en el paraíso – lástima que el Amigo no viaje en avión. Seguro las veladas románticas vienen incluidas en el trato también.

Por dios, ¡me mudo a Nueva York ya! ¿Alguien me presta el dinero para comprarlo? Sale solamente un millón y medio de dólares. Una bicoca.

jueves, 27 de marzo de 2008

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Cigarrillos

Cigarrillos. Debería dejarlos. La boca sin humo, las manos ociosas... un martirio. Si dejara los cigarrillos los añoraría; me sorprendería ante el labial que ahora dura y seguramente reviviría ese leve peso en los dedos, cual amputado que recrea la mano cercenada. No puedo imaginar vivir sin fumar, como no podía imaginar vivir sin ti.

Si mis manos ansiaran un cigarro, no penarían tanto por no sentir tu piel; mi boca seguiría roja, pero no por la pérdida de tus besos. No serías lo único que me hiciera falta.

Si me prohibiera los cigarrillos, tu ausencia estaría menos sola.

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