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sábado, 18 de febrero de 2012

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De nombres y casas

Yo creo que son muy importantes los nombres; como llamamos a alguien o a algo, lo afectará toda la vida. Y no estoy hablando de temas místicos como la numerología o la cábala, sino simplemente a que si le ponés ‘Kali’, ‘Roy Rogers’ o ‘Tesoro’ a un niño (tres nombres que supieron tener sendos alumnos), lo estás condenando a muchas burlas a la hora del recreo.

What's in a name? That which we call a rose
By any other name would smell as sweet.”
~William Shakespeare, Romeo and Juliet


En mi ciudad, es tradicional ponerle nombre a las casas, en vez de números. Y no sé si alguna vez lo han pensado, pero ponerle nombre a una casa es casi tan complicado como ponerle nombre a un niño; supongo que porque en cierta forma, cuando construimos una casa, ésta también se convierte en nuestra criatura.

Mi casa es una cabaña de madera, así que le puse “Huacalli” que significa ‘cajón’ o ‘cesta’ en náhuatl (justo estaba leyendo una novela mexicana que traía un glosario de vocablos náhuatl y sus equivalentes en español, y me enamoré de esa palabra); si la hubieran visto en plena construcción, hubieran dicho que nombre más apropiado no existía, porque mientras no le pusieron el techo, realmente parecía un cajón de madera.




Cuando mis padres construyeron su criatura –una preciosa casa rosada y azul que mira el mar desde uno de los cerros que rodean mi ciudad– mi madre estaba muy ilusionada con la elección del nombre: debía ser un nombre sonoro y significativo (era importante que cumpliera esos dos requisitos), digno de su nueva casa.

Mamá y yo somos muy parecidas: cuando tenemos un proyecto es difícil que no nos entusiasmemos y pongamos muchas energías en lograrlo (solo que ella es más constante que yo, así que su porcentaje de concreciones es mayor); así que desempolvó todos sus diccionarios: el de la RAE, los de sinónimos y antónimos y hasta los de portugués, francés e italiano (inglés no, creo que se moría antes de ponerle un nombre en inglés). Al final, después de mucho buscar, se decidió por:

cimbel.

(Del cat. cimbell, y este del lat. vulg. *cymbellum, dim. del lat. cymbălum, especie de platillos, por alus. a la campanilla empleada como señuelo).


1. m. Cordel que se ata a la punta del cimillo, donde se pone el ave que sirve de señuelo para cazar otras.

2. m. Ave o figura de ella que se emplea con dicho objeto.


Real Academia Española © Todos los derechos reservados

O sea que, básicamente, Cimbel significa ‘señuelo’. Estarán de acuerdo con que es un nombre sonoro y significativo -es una palabra armoniosa y su sentido es apropiado: la casa sería tan bonita que te invitaría como un señuelo. Y lo hace, doy fe; ojalá pudieran conocerla.


El trabajo de semanas de investigación había dado sus frutos: la casa se llamaría ‘Cimbel’. Mi madre estaba contenta.


El tema es que cuando por fin le comunicó a mi padre la elección del nombre, papá pensó un poquito, miró la casa -que ya estaba casi pronta y solitaria en su cerro- y dijo:

“Cimbel... Cim-bel... Cima bella. Me gusta.”

Mamá casi se muere.

viernes, 10 de febrero de 2012

25

Blog-resoluciones de año nuevo

Estas son mis ‘blog-resoluciones’ para el año nuevo. Ya sé que tienen un mes –y como cinco años– de atraso, pero también sé, después de estos años de bloguera, que por fin estoy en condiciones cumplirlas:

1- Publicar al menos una vez por semana (si puedo más).
2- Incluir fotos/imágenes en todas las entradas.
3- No avergonzar a nadie –aparte de mí– a propósito (o mi hija, pero a ella le da vergüenza hasta que la bese en público, así que se lo merece).
4- Portarme bien... en lo posible (mi madre me lee... ¡hola mamá!).
5- Seguir sin incluir publicidad en el blog.
6- Mantener las recetas al mínimo (no quiero aburrir con mi fémina culinas).
7- Seguir trabajando en el diseño del blog (mi valium particular).
8- Intentar ser variada en los temas de mis escritos (y mantener a raya mi obsesión por los gatos).
9- Procurar darme una vuelta semanal por los blogs que sigo (¡es que son tantos!).
10- Contestar todos los comentarios y agradecer todos los días que me tengan tanta paciencia :)

A sugerencia de Perséfone, agrego dos puntos más:
11- Disfrutar de mi blog (básico y elemental, gracias Perséfone).
12- Cumplir los puntos anteriores ;)

cuando posé para 'Playboy'

Bien, con esta entrada voy cumpliendo con los puntos 1 y 7 (¿vieron la cinta en la foto? ¿y las sombras? eso es nuevo). Para obedecer el 2, les pongo el póster de cuando posé para Playboy, que, aunque claramente viola los puntos 3 y 4 (perdón, mamá) y le anda ahí al 5 (juro que no le estoy haciendo propaganda a la revista), respeta el punto 8 (eso claramente es un conejo, no un gato).

miércoles, 8 de febrero de 2012

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Imprescindibles 2

Es evidente, al releer mi entrada anterior y leer y contestar sus comentarios, que somos demasiado dependientes de las cosas que nos rodean. Deberíamos tomar la Bastilla de los imprescindibles, dar un Grito de Ipiranga a su régimen, o hacer una ‘Bare Essentials Tea Party’ y tirarlos todos al mar. Lost

Creo que nos haría bien una temporada en una isla desierta para aprender a vivir más in touch con la naturaleza.

Hay un vuelo de Oceanic que sale esta noche... ¿se apuntan?

sábado, 4 de febrero de 2012

27

Imprescindibles

Hoy me estaba alisando el pelo con mi maravillosa planchita; esa que amo y que me cambió la vida -si es que un nuevo peinado puede cambiarte la vida, y creo que puede- y me puse a pensar en otras cosas que uso a diario y sin las cuales no podría vivir (bueno, que siento que no podría, porque obviamente puedo y lo he hecho).
Una de Maitena

El criterio que usé fue qué tan rápido las reemplazaría en caso de que se rompieran, si la respuesta era: '¡ya!', iban a la lista.

No incluí cosas absolutamente imprescindibles como la heladera y la cocina, o, en mi caso, la computadora, porque si me faltaran, sería como que me faltara una pierna.

Así que veamos...


1- La planchita para el pelo (obviamente).
2- Mi calientacamas (lo amo tanto que lo bauticé 'Harry', por Harrison Ford; creo que ni la Calista(¡bruja!)Flockhart puede presumir de dormir con Él todas las noches).
3- El lavarropas automático (sinceramente no me veo yendo al arroyo a lavar la ropa).
4- Mi celular (que se me va la vida si pierdo los sms del Amigo).
5- El robot de cocina (sin dudas las mujeres de antes eran más fuertes; yo no puedo batir un merengue o licuar manzanas a mano: se me cae el brazo).
6- La radio del coche (es el único lugar en el que escucho música).

Creo que no es una lista tan larga, ¿no?

Ayuda que no escuche música en casa (no tengo radio ni equipo de música, así que nunca se romperán), que sea lampiña (no necesito depilador eléctrico), que haya perdido los derechos sobre el televisor cuando nacieron mis hijas (así que no TV), y que no tenga lugar en el baño para meter un hidromasaje (dicen que uno no extraña lo que nunca tuvo... pero es mentira, yo quiero uno).

Díganme, ¿qué cosas incluirían en sus listas?





Enlace Externo: Sitio Web de MAITENA

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