-

domingo, 22 de noviembre de 2009

0

Caja de resonancia

Si alguna vez apoyaron la oreja contra un parlante, entenderán lo que digo. Se siente raro. Son muchas sensaciones diferentes: el sonido pega muy fuerte, claro, pero a la vez se puede oír el vacío adentro de la caja, y el eco que resuena contra las paredes de madera, mientras las vibraciones provocan cosquillas tan profundo en los oídos que te hacen picar hasta los dientes.

¿Lo tienen? ¿Pueden sentirlo?

Ahora, si a todo eso le agregan un sonido de fondo rítmico y amortiguado -pum pum, pum pum, pum pum- e imaginan que la caja en vez de ser de madera dura, es de carne tibia y elástica, con dos brazos que los rodean y los hacen sentir seguros y queridos... de pronto, el parlante se convierte en una mamá, y la oyente en una niña pequeña adormeciéndose en su falda, mientras escucha, sin preocuparse por entender, conversaciones sobre clases de idioma español y liceos y directores.




















'Mother and child'
Mary Cassat

Sin comentarios

Y vos, ¿qué opinás?

Ir Arriba